China, el mayor importador de soja en el mundo, planea producir en Brasil

Prensa Internacional

Diario Clarín, Redacción-Argentina. La empresa China Grain & Oils Group está negociando invertir en tierras cultivables de Caramuru Alimentos SA, de Brasil, para plantar soja, lo que aumentaría la participación brasileña en el mercado chino. China es el mayor importador mundial de la oleaginosa.

China Grain & Oils Group es el Segundo distribuidor de cereales del país. Tiene activos por un total de 7.000 millones de yuanes (US$ 845 millones).

La soja ha encabezado las exportaciones brasileñas a China, donde aumentó la demanda por alimentos balanceados para el ganado, a medida que creció la demanda de carne en consonancia con el incremento de los ingresos. Eso creó un auge para los productores de soja.

Cinco productos básicos; soja, mineral de hierro, acero, aceite de soja y madera, representaron el 75 por ciento de las exportaciones brasileñas a China el año pasado.

Si la inversión en tierras es importante, podrían peligrar los suministros de Estados Unidos, que es principal exportador de soja a China, dijo Gary Mize, director operativo de Noble Group Ltd., corredor de productos básicos con sede en Hong Kong. “Depende de lo bien organizado que esté y del volumen de recursos que quieran poner allí”, dijo.

China necesita unos 40 millones de toneladas de porotos y solamente puede producir la mitad de eso, dijo Mize. “Se podría plantear el siguiente argumento: a escala política, queremos controlar el abastecimiento, por lo que, si no podemos producir en el país, poseer una cadena de suministro integrada es inteligente”, dijo.

“Deberíamos depender mas del mercado internacional” para el abastecimientos de algunos cereales, dijo Han Jun, director de investigación del Consejo de Estado, el principal órgano del gobierno chino. “Funcionarios brasileños nos dijeron que tiene 58 millones de hectáreas de praderas que podrían convertirse en plantaciones de soja”, dijo Han en ese momento. China Grain & Oils Group, que emplea a 2.400 personas, planea “formar un gran grupo de empresas de granos y aceites que sea mundialmente competitivo”, según el sitio web de la empresa.

Ese lunes amaneció frio y con rastros visibles de una víspera lluviosa. El día anterior fue el último domingo de una deslucida “Expo-2004”, cuya clausura se vió opacada no solo por el mal tiempo y un notorio desinterés, sino porque la mayoría de los paraguayos se quedaron en sus hogares para ver el partido de fútbol en que Paraguay cayó derrotado 3-1 ante Uruguay, en los cuartos de final de la Copa América.

Mientras el Vicepresidente paraguayo hacía una vehemente apología del Dr. Nicanor Duarte Frutos “víctima de los ataques y agravios de la oposición”, la población se desayunaba leyendo en los diarios que “Asaltantes roban 1.000 millones de guaraníes del banco de Hernandarias”.

Por la mañana, temprano, luego de la crónica deportiva, los canales de televisión anunciaban que algunas empresas gasolineras bajarían los precios de las naftas. En el mismo programa se difundía una investigación periodística según la cual el alcoholismo y la drogadicción eran las mayores causas de muertes en el Paraguay.

Obviando los avisos funerarios y el doloroso pan nuestro de cada día eso fue todo lo que ocurrió en el Paraguay el 19 de julio. Un triste luneró como cualquier otro. Sin embargo, fuera de esta pequeña isla sin mar en que vivimos, el mundo seguía girando. El 19 de julio de 2004 los Ministerios de Comercio y de Relaciones Exteriores de China, publicaron conjuntamente el “Catálogo de Países y Ramas Industriales Recomendables para las Inversiones Chinas en el Exterior”, y medio planeta estaba pendiente de dicha publicación. De hecho, se trató de un importante evento que captó la atención de gobernantes y economistas de la Unión Europea, de los países del norte de América, de Australia y Nueva Zelanda, de Brasil y de Argentina.

El documento incluye a 67 países y regiones del mundo que son recomendadas por el gobierno chino para que sus banqueros, industriales, productores e inversionistas utilicen como destino u objetivo para inversiones de capital y tecnología.

El 19 de julio el país más grande del mundo estaba eligiendo a sus socios para el futuro, y ni siquiera nos enteramos. Ese día, la principal potencia económica estaba distribuyendo su riqueza y su tecnología en el planeta, y ni siquiera figurábamos en la lista. Mientras el Vicepresidente le defendía al Presidente, mientras decenas de parlamentarios bostezaban en una aburrida sesión ordinaria, y mientras los medios de prensa no hacían otra cosa que hablar de “Atenas 2004”; mientras perdíamos el tiempo en pavadas, el país dejaba escapar nuevamente, una oportunidad de progreso y desarrollo.

Si le pregunto a usted, o a cualquier otra persona: ¿Dónde estaba usted el 19 de julio pasado? Lo más probable es que no recuerde con claridad ese día. No se preocupe, la mayoría de los paraguayos somos de escurridiza memoria. Pero eso no es tan grave: lo preocupante es, en realidad, que nadie sabe con claridad dónde estaremos el próximo 19 de julio.

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