China se afirma como la próxima superpotencia.

En los últimos años ocurrirá una transferencia fundamental de poder dentro del sistema internacional. Sin necesidad de recurrir a su peso militar, China será el gran interlocutor que tendrán los Estados Unidos

Pese a su importancia, las crisis regionales Irak, Norcorea- quedan empequeñecidas ante la transferencia fundamental de poder dentro del sistema internacional.

Los historiadores concuerdan en que el surgimiento de una Alemania unificada hace más de un siglo desequilibró el sistema europeo al introducir un Estado mas fuerte que cada uno de sus vecinos. Disraeli declaró que este hecho era más significativo que la Revolución Francesa, porque percibía que la estructura emergente implicaría la hegemonía de Alemania o que el equilibrio sólo podría restaurarse con un sistema de alianzas cada vez más rígido que privaría a la diplomacia de margen de maniobra.

En nuestra época, el surgimiento de China como posible Superpotencia tiene una importancia histórica aún mayor, al constituir un traslado del centro de gravedad de los asuntos mundiales del Atlántico al Pacífico. Es improbable que China se apoye en su poderío militar para lograr estatus internacional. Para mencionar sólo un aspecto, los dirigentes chinos son (o, al menos, han sido) mas cuidadosos, mas pausados, mas propensos a acumular ventajas por la sutileza que los impetuosos líderes alemanes después del retiro de Bismarck.

Mas importante aun es el hecho de que, con la tecnología moderna, la guerra entre grandes potencias es un ultimísimo recurso, no una opción política. Estados Unidos debería mantener su tradicional oposición a las aspiraciones

hegemónicas sobre Asia. Pero la relación de largo plazo con China no debería estar impulsada por la expectativa de un duelo final estratégico.

China no implementará una política tan imprudente como la Unión Soviética, que amenazaba a todos sus vecinos simultáneamente y desafiaba a Estados Unidos a una lucha por la supervivencia.Dejando de lado el caso especial de Taiwán, China tratará de alcanzar una influencia acorde con su crecimiento a través de medios diplomáticos y políticos.

Un interesante artículo aparecido hace poco comparaba la diferencia de estilo diplomático de China y de Estados Unidos con sus juegos intelectuales el ajedrez occidental y el go chino. El ajedrez tiene solo 2 resultados: empate y jaque mate. El objetivo del juego es ventaja absoluta su resultado es la victoria o la derrota total y la batalla se libra de frente, en el centro del tablero. El objetivo del go es la ventaja relativa; el juego se desarrolla en todo el tablero, y el objetivo es incrementar las opciones propias y reducir las del adversario. La meta es menos la victoria que el avance estratégico persistente.

Nadie puede predecir qué decisiones tomarán los dirigentes a décadas de hoy. Pero los líderes, tanto de Beijing como de Washington, tienen la responsabilidad de contribuir a moldear las decisiones de las generaciones por venir. Con respecto a China, la prioridad debería ser evitar que el nacionalismo que está reemplazando al comunismo gire hacia la confrontación. En los Estados Unidos es vencer la tentación de ver la historia a través del prisma de la experiencia mas reciente en lugar del de la visión de largo plazo.

China y Estados Unidos necesitan tener una diálogo estratégico permanente de alto nivel para lograr una definición común de los objetivos de largo plazo para hacerlos compatibles, cuando sea posible, y para reducir los peligros de confrontación cuando ese esfuerzo falle.

Deben evitar que la cuestión taiwanesa debilite la relación teniendo presente la importancia de resolverla por medios pacíficos. En las relaciones chino-estadounidenses, el futuro de Corea desempeñara un papel cada vez más importante. No se trata simplemente de un problema de no proliferación, sino de un riesgo para el sistema de seguridad de todo el nordeste de Asia.

Por beneficiosos que sean para los individuos, el renacimiento chino, el rápido crecimiento de la India y la globalización de todos los rincones del mundo traen aparejadas importantísimas cuestiones de política que solo pueden postergarse poniendo en peligro la economía mundial. La administración equitativa del acceso a la energía y las materias primas, escapa a la capacidad del sistema internacional tal como está constituido en la actualidad. Si no se hace nada, existe el riesgo real de un entorno a las rivalidades de la era colonial en la que los conflictos por la dirección de los oleoductos reemplazarán a los conflictos territoriales y a una crisis por el precio de los commodities que podría sumir al mundo en una recesión general.

China no implementará una política tan imprudente como la Unión Soviética

Estos temas deben ser abordados con toda urgencia por el presidente recientemente electo en los Estados Unidos, en concierto con los socios comerciales y financieros directamente afectados.

La oportunidad de lograr un orden mundial se presenta a cada generación bajo el disfraz de un conjunto de problemas. Fue Emmanuel Kant quien mejor sintetizó hace 200 años el dilema de nuestra época. En su ensayo “La paz perpetua”, señaló que el mundo estaba destinado a la paz perpetua. Esta sobrevendría ya fuera por previsión humana o por una serie de catástrofes que no dejarían otra opción. Cual de los dos caminos se hará realidad, es la pregunta que deberá abordar, en este y todos los temas de política exterior, el reelecto presidente George W. Bush.

(Diario Clarín de Buenos Aires – Rca. Argentina)

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