¿Por qué China es un peligro?

CHINA OFRECE OPORTUNIDADES DE DESARROLLO A PAÍSES PRODUCTORES SUBDESARROLLADOS

Sorpresivamente, en el año 2003, la República Popular China se convirtió en el país que recibe más inversiones extranjeras en todo el mundo. Sorpresivamente, China puede ofrecer precios más bajos por los productos que vende, dejando fuera de competencia a los productores europeos e inclusive a los norteamericanos. Sorpresivamente China ha abierto sus mercados al mundo entero, compra diez veces más que Japón y paga en efectivo. Sorpresivamente, China no pone trabas, barreras, o “cupos”, ni plantea exigencias políticas a sus clientes y proveedores. Sorpresivamente, China compra y vende aun a naciones con las cuales no tiene relaciones diplomáticas. Sorpresivamente, a China no le interesan cuestiones ideológicas o asuntos internos de otros países; sólo el libre comercio.

Todas esas sorpresas, provenientes de un país “comunista”, donde -¡oh sorpresa!- ahora también existen la libre empresa, la propiedad privada, los derechos humanos y el presidente del partido “comunista” insta a iniciar un proceso de elecciones democráticas; todo ello, ha hecho que el paisaje económico mundial haya cambiado de una manera muy interesante en los pocos años que lleva este nuevo siglo.

Numerosos países de Asia cuyo futuro económico dependía exclusivamente de las potencias económicas de Europa, o de las grandes naciones de América del norte, ahora comienzan a navegar tras la estela que deja la gran nave del crecimiento chino. Hasta Japón, que hasta recién nomás, era nave insignia de la economía y el desarrollo tecnológico de Asia, ahora comienza a invertir y a mudar su parque industrial al continente chino.

La capacidad comercial china es tan

grande que implica a uno de cada cuatro negocios que se realizan en el mundo, y si esta gran nación logra unir comercial y productivamente a la mayoría de los poderosos países asiáticos como India, Japón, Corea, Filipinas, Singapur o Malasia, estaremos hablando del 50% de la economía mundial en un solo bloque. De hecho, China e India suman el 40% de la población mundial y son “solo” dos países, pero los analistas económicos de Wall Street, afirman en numerosos artículos de prensa su convicción sobre el hecho que, siguiendo al mismo ritmo de crecimiento actual, estas dos naciones ocuparán el primero y segundo puesto económico mundial para el año 2050, respectivamente.

LA RIQUEZA ES PODER ELEGIR

En ese contexto de cosas el pasado 26 de setiembre en Washington, un alto funcionario de Comercio Exterior de la administración Bush llamado Peter Allgeier, citó a China como un peligro para los países latinoamericanos. Ello ocurrió tras el fracaso norteamericano en la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Cancún, cuando los países del “Grupo de los 21” liderados por Brasil e India, exigieron a los representantes de las “naciones desarrolladas”, léase Europa y América del Norte, una mayor equidad del comercio mundial.

Algunos funcionarios del gobierno norteamericano pretenden considerar a China como un peligro porque, es una nación que ha ignorado las intromisiones extranjeras en su economía interna y porque “ha demostrado su dominio de los principios económicos básicos”, según afirma Joseph Stiglitz, premio Nóbel de Economía 2001, quien agrega: “China es

afortunada al tener la libertad de aplicar sus propios puntos de vista. Sus enormes reservas extranjeras le permiten ignorar al FMI y a la Tesorería de los EE.UU., a fin de cuentas ésta podría ser la razón más convincente por la que China debe seguir acumulando superavits comerciales”.

Y mientras China crece, y es acompañada en su crecimiento por las vecinas naciones asiáticas, Estados Unidos, sumido en lo que podría ser el inicio de la mayor crisis económica de su historia, y el claro comienzo de su decadencia como potencia, pretende reagrupar como aliadas a las naciones centro y sudamericanas agitando la bandera del “peligro económico chino”. Pero los propios expertos economistas neoyorquinos refutan la estrategia propagandística de Washington, insinuando que ésta parece volver a viejos slogans caducos de “Este contra Oeste” o la “Izquierda contra la derecha”, cuando en realidad, los empresarios e inversionistas norteamericanos ven a China como la mejor zona de inversión. China es ahora la “tierra de las oportunidades”. Lo que en New York se ve como “excelente oportunidad”, en Washington se pretende etiquetar de “peligro chino”.

No hay tal peligro, salvo por el hecho de que Brasil, Argentina y Uruguay ya se están convirtiendo en socios de Beijing y recientemente, el presidente de Chile, Ricardo Lagos, se reunió con su colega chino, Hu Jintao, para hacer negocios por 3.000 millones de dólares en la capital de Thailandia.

El propio Presidente chileno afirmó que “Chile es un socio comercial más bien importante para China”, casi parafraseando lo dicho por Luis Enrique “Lula” Da Silva de Brasil que llamó a China “socio estratégico”.

China no puede ser “un peligro” para Latinoamérica, cuando las naciones “más desarrolladas” del mundo compiten unas con otras para ganar espacio en el gigante asiático. Tanto Europa como América del Norte y los grandes países de Oceanía se encuentran en acelerada carrera para invertir y captar inversiones chinas . Otro tanto hace Taiwán, que pretende a toda costa y a fuerza de “regalitos” la lealtad comercial paraguaya, mientras que las exportaciones taiwanesas a China continental son uno de los puntales de su economía.

Como si estos ejemplos no valieran, a principios de este año, los ultraconservadores y ortodoxos religiosos islámicos de Irán, acérrimos enemigos de cualquier idea comunista, tomaron el modelo económico de la República Popular China como “ejemplo a seguir” por el gobierno de Teherán, ponderando “los méritos de las reformas chinas que hacen hincapié en el desarrollo económico”.

No se trata de que China sea un peligro. El peligro real radica en que otros países lleguen antes o lleguen mejor- a su oferta comercial recíproca con el mayor mercado comercial del mundo.

Y ése es el peligro real que los planificadores del futuro Paraguay no están viendo: el peligro que por ceguera, estupidez o corrupción, dejemos ir esta excelente oportunidad de captar inversión, tecnología, desarrollo y hasta clientes de parte de la nación más grande del mundo.

No caigamos en la trampa. La libertad de comercio, el trato equitativo, la búsqueda de ventajas en igualdad de condiciones, son la única regla que nos permitirá salir del subdesarrollo. Desde 1949, la China viene pregonando sus cinco principios de coexistencia pacífica:

1. Respeto mutuo por la soberanía y la integridad territorial;

2. No agresión;

3. No interferencia en los asuntos internos de cada país;

4. Igualdad y mutuo beneficio; y

5. Coexistencia pacífica.

Si otros países del mundo, que alegan ser amigos del Paraguay, hubieran cumplido con estos cinco principios básicos, sostenidos por la cancillería China, hoy nuestro país estaría mucho mejor. La República Popular China no es ni ha sido nunca un peligro para el Paraguay. Más bien hoy es una oportunidad para salir “del pozo”.

El único peligro subyace en que no podamos decidir por nosotros mismos nuestro futuro.

Condensado de los siguientes artículos periodísticos

“Le piden a China resucitar ”. Diario La Nación, pág. 2, 11 de noviembre de 2003

“Expertos advierten a latinoamérica”. Diario La Nación, pág. 46 , 7 de noviembre de 2003.

“El poder exportador chino impulsa ”. Diario La Nación, pág. 5, 19 de agosto de 2003

“Asia sería la región….” Diario abc, pág 21. , 29 de mayo de 2003

“Religiosos iraníes recurren al modelo chino ”. Diario La Nación, pág. 47 , 17 de febrero de 2004

“Economía china constituye ….” Diario Wall Street Journal, . Primera plana, 30 de enero de 2004

“La decadencia de EEUU ….” Diario La Nación, pág.20 , 31 de marzo de 2004

No se admiten más comentarios